En este mirador se encuentra el Monumento al Silbo Gomero.
El silbo gomero es un lenguaje silbado practicado por algunos habitantes de La Gomera para comunicarse a través de barrancos. El silbo fue creado por los primeros habitantes de la isla, los guanches, y "hablado" también en El Hierro, Tenerife y Gran Canaria. En el siglo XVI, tras la conquista de las Islas Canarias, los últimos guanches adaptaron el silbo al idioma español — mientras la lengua original, el idioma guanche, se iba extinguiendo.
Debido al peligro de desaparición del silbo a principios del siglo XXI,
básicamente a causa de las mejoras de las comunicaciones y
especialmente de la desaparición de actividades como el pastoreo en las
que más se empleaba, el Gobierno canario reguló su aprendizaje en la escuela, y declaró el silbo gomero como patrimonio etnográfico de Canarias en 1999. Actualmente el gobierno está impulsando el expediente para la Declaración por la UNESCO del silbo gomero como “Obra Maestra del Patrimonio Inmaterial y Oral de La Humanidad”. Previamente Isidro Ortiz había comenzado a impartir clases de silbo en colegios de la isla.
Según los estudios de Trujillo, el lenguaje silbado emplea seis sonidos, dos de ellos denominados como vocales y los otros cuatro como consonantes, y se pueden expresar más de 4.000 conceptos (palabras).
Según otros investigaciones como las de Classe (1957) en procucción o
de Meyer, Meunier, Dentel (2007) en percepción, los silbadores y
también los non silbadores identifican claramente las 4 vocales
silbadas distintas del español /i/, /e/, /a/, /o/ . Solo /o/ y /u/ se
confunden mucho en silbo Gomero porque ya se confunden mucho en la
forma de hablar el español en la Gomera. Como ocurre en otras formas
silbadas de lenguajes tonales, el silbo funciona manteniendo
aproximadamente la articulación del habla ordinaria, de forma que "las
variaciones de timbre del habla aparecen como variaciones de tono"
(Busnel y Classe). Las vocales se indican con tonos planos.
En 2005 apareció un estudio realizado por investigadores de la Universidad de La Laguna en el que se mostraba que los hablantes de silbo procesan el lenguaje en su cerebro
de la misma manera que un lenguaje hablado. Se estudió a hablantes de
castellano, algunos de los cuales "hablaban" silbo mientras que otros
no, y al monitorizar su actividad cerebral con técnicas de resonancia magnética
se vio que los sujetos que no hablaban silbo lo procesaban como un
silbido mientras que los hablantes de silbo lo procesaban usando las
mismas áreas lingüísticas del cerebro usadas para procesar frases en
castellano.
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