La sabina es el árbol más representativo de la isla de El Hierro, y en las cumbres de La Frontera se encuentran grandes ejemplares espectacularmente inclinados por la fuerza del viento.

Pese a que El Hierro se encuentra en la zona de influencia de los vientos alisios, la vegetación no es tan frondosa como en las islas vecinas de La Palma, Tenerife y La Gomera. La razón de esto es la juventud de la isla, que aún está cubierta en gran parte por campos de lava jóvenes. Los bosques que cubrían la meseta central de la isla han desaparecido debido a la tala y a la erosión del terreno. No obstante, aún pervive una gran cantidad de especies endémicas. Ejemplos de ello son los fósiles vivos, como el drago y los helechos. Restos fósiles muestran que la variedad de plantas existentes en el pasado procedían de la zona mediterránea, donde proliferaban hace un millón de años. En el Mediterráneo se extinguieron durante el Período cuaternario, con el comienzo de la última glaciación. Debido a la diferencia de condiciones climáticas estas especies han perdurado en la zona atlántica. En El Hierro, debido al aislamiento, algunas de ellas se han transformado hasta dar lugar a endemismos. En total, en la isla se encuentran 150 especies endémicas de Canarias, de las cuales 11 sólo se encuentran en El Hierro. Se trata de especies de crasuláceas, líquenes, cardones y Echium que crecen en las paredes de los acantilados.

La cota de altitud es decisiva para el desarrollo de la vegetación. La costa árida se encuentra hasta los 400 msnm, de los 400 a 800 metros se encuentra la zona semihúmeda y de los 800 a los 1500 se encuentra la zona húmeda.

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